River recibió una mala noticia en un momento determinante de la temporada. Sebastián Driussi sufrió una ruptura en el isquiotibial de su pierna izquierda durante el Superclásico frente a Boca y estará fuera de las canchas entre tres y cuatro semanas.
El delantero debió ser reemplazado a los 15 minutos del partido tras sentir una molestia muscular que rápidamente generó preocupación. Los estudios confirmaron el diagnóstico y obligarán a un nuevo parate en un año marcado por la irregularidad física.
La baja representa un golpe sensible para el equipo dirigido por Eduardo Coudet. Driussi era la principal referencia ofensiva y atravesaba uno de sus mejores momentos desde su regreso al club, con cinco goles en los últimos siete partidos. Su ausencia llega justo cuando River afronta una seguidilla clave de compromisos.
En lo inmediato, el atacante se perderá los encuentros del Apertura ante Aldosivi y Atlético, además de los octavos de final. A nivel internacional, tampoco estará disponible para los duelos como visitante frente a Bragantino y Carabobo por la Copa Sudamericana, y su presencia en la revancha ante el equipo brasileño en el Monumental dependerá de la evolución.
Más allá del impacto inmediato, la lesión vuelve a poner el foco en un problema recurrente. Desde su regreso a principios de 2025, Driussi acumula seis lesiones musculares y articulares, muchas de ellas en el mismo sector. Cada vez que logra continuidad y recupera su mejor nivel, una nueva molestia interrumpe su proceso.
En River ya hablan de una especie de “maldición” física. No solo por la cantidad de lesiones, sino por el momento en el que aparecen: siempre cuando el delantero parece afianzarse como pieza clave.
Ahora, el desafío será doble. Por un lado, recuperar a Driussi en plenitud. Por otro, encontrar soluciones ofensivas en su ausencia para sostener las aspiraciones en ambos frentes.